Eso último nos costó la derrota del 6 de diciembre, en ese terreno debemos dar la gran batalla, ellos intentarán dar un “golpe parlamentario” como en Honduras o Paraguay y nosotros a defendernos con la Constitución en la mano que establece “que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” ( art. 5 CRBV), debemos ratificar que la Asamblea Nacional es un “poder autónomo e independiente” de los otros poderes pero no está por encima de la Constitución y ésta establece los contrapesos para evitar el abuso de algunos de los poderes constituidos.
El cambio de la correlación de fuerzas favorables a la revolución parte del reconocimiento de la derrota electoral y que somos minoría en el parlamento por lo tanto se debe actuar con humildad pero no quedarse cruzados de brazos, la designación de los magistrados es una jugada parlamentaria lícita, la impugnación de algunos diputados electos pudiera ser también otra lícita jugada, sólo habría que pensar el costo político, porque asumimos, respetamos y defendimos la pulcritud del árbitro electoral y sus reglas de juego.
Diferentes personalidades, respetables todas, han hecho sus análisis de las causas de la derrota electoral pero pareciera que no han satisfecho la inquietud de los revolucionarios y que no han permitido cerrar este capítulo para pasar la página. La mayoría de estos analistas hacen referencia que lo advirtieron en tal tiempo, y es cierto, pero sus opiniones científicas y revolucionarias no tuvieron ninguna incidencia en los funcionarios que tomaban decisiones y no incidieron en el pueblo que construía las estructuras para ejercer el poder popular. Conclusión, los analistas no son los que toman las decisiones gubernamentales y tampoco están involucrados activamente en el poder popular.
En lo que respecta a la transición de la Venezuela consumista a la Venezuela creativa y productiva, los que plantean las ideas de generar una cultura del trabajo no tienen vinculación con el aparato productivo y la economía en general. Hay un divorcio, entonces, entre la teoría y la práctica, una vieja contradicción que no hemos resuelto.
Debemos prepararnos para la confrontación entre el Poder Constituyente y el Poder Constituido y su resultado favorable al pueblo es la verdadera revolución. Significa que todo revolucionario debe involucrarse a la conformación y consolidación del Poder Popular que no es más que el pueblo organizado y consciente pero, además, debe involucrarse a experiencias productivas que evidencien la superación del modelo capitalista rentista.
Una revolución es el cambio de un sistema de valores por otro y en ese cambio juega un papel determinante la conciencia y, en esta etapa, esa debe ser la tarea principal, la formación política es necesaria y debemos asumir el método establecido por nuestro Libertador en el Manifiesto de Cartagena: “analizar atentamente con ojos previsivos y meditación profunda” si lo asumimos y practicamos muy pronto recuperaremos la ofensiva.
Para hacer una evaluación de cómo vamos, debemos hacer un acto de constricción y definir cuáles son nuestras expectativas personales, cuáles son nuestras metas, si están vinculas con las luchas del pueblo, si son trascendentales y nobles, entonces vamos por buen camino.
Comentarios
Publicar un comentario