domingo, 13 de diciembre de 2015

EN LOS ACTUALES MOMENTOS ES MÁS QUE SUICIDA SEGUIR DURMIENDO CON EL ENEMIGO

Carlos Lippoensartaos.com.ve / Carlos E. Lippo

Decía el Comandante Eterno, en ese tono lapidario que acostumbraba emplear cuando trataba de comunicarnos algo que consideraba verdaderamente importante: “En la revolución no podemos tener escuálidos dirigiendo instituciones; ni mucho menos en puestos claves… sería una bomba de tiempo”.
En verdad no recuerdo con exactitud cuándo la pronunció por primera vez; sin embargo no tengo duda de que se trata de una sentencia de su autoría debido a las numerosas citas que de ella han hecho innumerables autores revolucionarios de dentro y fuera del país y por su constante repetición a través de la cuenta twitter revolucionaria @DichosdeChavez que desde su desaparición física no ha dejado de difundirla como una de sus más famosas frases.

Considero verosímil que la haya acuñado poco tiempo después del 11 de abril del 2.002, ante tanta traición como la que tuvo ocasión de ver en algunos de los altos mandos militares de la época, y por las manifestaciones de júbilo de una gran cantidad de funcionarios de la alta y media gerencia de PDVSA, CANTV (en aquel entonces una empresa mayoritariamente privada) y el Banco Central de Venezuela, que le hayan sido referidas a su regreso, por funcionarios leales de esas instituciones.

Iguales manifestaciones de júbilo se produjeron, aunque esa vez algo veladas, en ocasión de su muerte, en abril de 2.013, tanto en esas mismas como en otras muchas instituciones. Adicionalmente, según me ha sido referido, este lunes se han vuelto a repetir, esta vez con gran aspaviento, en muchos organismos, llegándose al extremo de acompañarlas con amenazas de despido a los funcionarios chavistas en PDVSA, CANTV, MOVILNET y el Banco Central de Venezuela, instituciones las cuales amenazan privatizar o devolver a la tutela del Banco de la Reserva Federal estadounidense, como si en lugar de haber obtenido una importantísima victoria parlamentaria, se hubiesen alzado con el control del gobierno y del resto de los poderes públicos.

No se requiere de referencias internas, pues basta con observar sus ejecutorias, para saber a qué grado han sido penetrados por la contrarrevolución importantes organismos y empresas de gobierno, así como no menos importantes dependencias de los otros poderes públicos: la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría, el Poder Judicial y hasta el Consejo Nacional Electoral.

No se trata de exigir fidelidad a la revolución a todos los funcionarios públicos, independientemente de la ideología que puedan profesar; tampoco se trata de exigir el carnet o la recomendación de cualquiera de los partidos del GPP como credencial de ingreso, más allá o por encima de las correspondientes credenciales profesionales para poder acceder a un empleo en la administración pública. Malamente podría estar de acuerdo con tales aberraciones alguien que como yo, habiendo sido militante de la revolución desde su época de liceísta, logró ingresar a la CANTV estadal al término de sus estudios universitarios, gracias a la gran demanda de servicios profesionales que tenía dicha empresa para poder acometer las tareas del Primer Plan Quinquenal de Telecomunicaciones (1.969 -1.973) y ello a pesar de haber sido despedido de esa empresa después de 11 años de servicios, por el “delito” de negarme a convalidar y denunciar ante la Contraloría y la Fiscalía General de aquellos años, la posteriormente probada corrupción de la gestión copeyana de la época. Se trata sí de exigir a cada funcionario el más estricto cumplimiento de las responsabilidades asignadas y lo que es más importante, el no aceptarle el más mínimo saboteo de la gestión de la institución para la cual está prestando sus servicios.

Considero que ese gran gesto de magnanimidad del Comandante Chávez, que en el año 2.005 mandó a enterrar lo que se llamó impropiamente la “Lista Tascón”, ha venido siendo aprovechado por funcionarios venales, miembros o no de la oposición, pero en todo caso falsos revolucionarios, para plagar la administración pública de funcionarios adversos a los objetivos de la patria, con base en amiguismos, nepotismos, intereses particulares o hasta simplemente por querer hacer alarde de tener una cuota de poder. Mientras tanto la “Lista Machado” o “Lista SUMATE”, aquella que prepararon con la ayuda de la CIA en la ocasión en la que pretendían convocar al referéndum revocatorio, usurpando las funciones del Consejo Nacional Electoral, continúa teniendo plena vigencia para el caso de los ingresos en las empresas privadas de mediano y gran tamaño y ha servido de base para organizar la contrarrevolución en el seno de las instituciones del estado.

Pienso que la dirigencia opositora que siempre ha acusado al chavismo de sus propios errores, deficiencias y miserias, nunca ha tenido mayor acierto como cuando acuñó el término de “enchufado”, para aplicarlo a los funcionarios del estado en general y en especial a aquellos que aprovechan con mayor gula los beneficios de las misiones sociales, que para más vaina no suelen ser otros que sus propios adherentes enquistados impúdicamente en la administración pública; sin embargo el que hayan medrado y continúen medrando aún a costa de nuestra revolución es sólo el mal menor, ya que el verdadero problema es que se encuentran total e impunemente activados en su contra, habiendo hecho estallar, al menos parcialmente, la bomba de tiempo a la que se refería El Comandante.

Este último planteamiento queda exceptuado de una mayor comprobación a causa de la denuncia formulada por el camarada Diosdado Cabello, en su programa “Con el Mazo Dando” del día de ayer, en relación a la implicación de un funcionario del mismísimo Palacio de Miraflores, en el mayor delito electoral del que yo haya tenido noticia en este país de gracia, cual es el uso de ingentes recursos monetarios de procedencia aún no determinada para la compra de votos a favor de la oposición, a razón de 10.000 bolívares por voto, en las recientes elecciones legislativas.

Compartiendo plenamente el criterio del camarada Cabello expresado en muchas oportunidades y reiterado ayer, referente a la necesidad de expulsar de la administración pública a aquellos gerentes que hayan promovido el acceso a las funciones públicas de cualquier contrarrevolucionario, considero oportuno y necesario denunciar la existencia en la propia oficina de secretaría de la presidencia de la Asamblea Nacional, hasta hace muy poco tiempo, de una funcionaria de nivel medio, actualmente incapacitada por el SSO, comprobada adherente de la oposición, que con la mayor impudicia hacía alarde del maltrato del que hacía objeto a quienes acudían a esa oficina en procura de ayuda material, para el mayor descrédito de esa institución. Consigno responsablemente esta denuncia por esta vía porque la gerente que le llevó a ese cargo, se encuentra aún al frente de sus funciones y aunque es de esperarse que deba dejar el cargo a partir del próximo 05 de enero, es de sanidad revolucionaria el que no acceda a ningún otro cargo de dirección en la administración pública.

Si damos por bueno el señalamiento de nuestros máximos dirigentes en el sentido de que el 06 de diciembre fuimos derrotados por la guerra económica, señalamiento que yo comparto totalmente, tenemos forzosamente que admitir que una mayoría importante de los funcionarios adscritos a los diferentes organismos de la Misión Alimentación, en especial los adscritos a las unidades encargadas de la supervisión de la distribución de alimentos, así como a la SUNDEE y demás organismos encargados de la función de control de costos y precios, han tenido que haberse comportado como cómplices necesarios de los comandantes de esa guerra y en consecuencia son los primeros que deben ser destituidos sin más dilación, de manera de que tales delincuentes no puedan ampararse en el decreto ley de inamovilidad laboral por tres años que, con toda justicia, ha sido anunciado por el Presidente Maduro con base en la ley habilitante vigente. Con delincuentes de tal naturaleza no puede haber contemplación alguna pues se trata de ellos o de nuestra revolución.

¡Sin una administración pública sana, eficiente y leal a la patria, no podrá haber revolución!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Diciembre 10 de 2.015

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