domingo, 24 de mayo de 2015

TRINCHERA DE IDEAS 24 / 05 /2015

EL PERFIL DEL CANDIDATO.
Alberto Mendoza 
Maestro Ambulante

Culminadas las elecciones internas de la oposición concluimos los requisitos exigidos a sus candidatos, primero  que debían disponer de Bs, 150.000,00 solo para registrarse, luego la capacidad económica para costearse la campaña, que es sumamente costosa, sobre todo si incluimos las cuñas por televisión. 


Por estos requisitos deducimos que los candidatos no salieron del pueblo opositor sino de las familias adineradas o los grupos económicos y si no pertenecía a algunos de estos entes, entonces tendría que vender su alma al diablo para poder participar, vale decir, vincularse a sectores económicos lo que hipotecaría su manera de pensar y actuar, porque tendrá que pagar la factura si alcanza la curul parlamentaria.

Luego de la pérdida de PDVSA por torpeza de la meritocracia, la oposición perdió su fuente de financiamiento y algunos partidos o personajes han acudido a los dólares del imperio lo que compromete su independencia o los dólares del lavado a través del Sr. Uribe, enemigo jurado de Venezuela.

Con las elecciones internas en puertas, la revolución tiene que fijar muy bien el perfil de sus candidatos, por supuesto que la capacidad económica no contaría pero sí su formación, su compromiso y, sobre todo, su comprensión del proceso por la que atravesamos y sus posibles consecuencias.

Un militante que aspire a ser candidato no puede sumarse al descontento de la población sino que debe tener la capacidad de entender lo que pasa y explicarle a ese pueblo las verdaderas causas de la guerra económica que vivimos. 

Un militante que aspire a ser candidato no puede tener un cargo público y usarlo para hacer su carrera política, debe ganarse el apoyo de la población para lo cual debe codearse con ese pueblo para poder ser su servidor.

Un militante que aspire a ser candidato debe tener una férrea formación doctrinaria pero sin dogmatismos, no debe decir lo que la gente quiere oir, debe decir la verdad y coadyuvar a la  preparación del pueblo para lo que viene, esta guerra que nos ha declarado el imperio estadounidense y sus acólitos en lo interno no termina todavía y cada día serán más radicales, si detectan que electoralmente no tienen vida, se quitarán la careta y volverán a la violencia, a las guarimbas y como el pueblo opositor no los acompañará en esas aventuras suicidas acudirán al “ejercito difuso” que es una fusión de delincuencia, paramilitarismo y partidos de oposición.

El pueblo opositor no quiere guerra por eso no salió a defender al dictador Carmona evitando una matanza entre nosotros, no acompañó a las guarimbas cuando entendió que atentaba contra ellos mismos y no está dispuesto a arriesgar la vida y sus bienes por apoyar a una dirigencia que tira la piedra y esconde la mano, que no asume su responsabilidad, que no quiere a su patria, que dice una cosa y hace lo contrario.

El pueblo opositor no es un pueblo que quiere la violencia, solo es un pueblo que no logra comprender la complejidad de lo que ocurre, que no entiende la perversidad de los intereses del capital que se lleva por delante a quien sea con tal de mantener sus privilegios.

Por eso nuestros candidatos deben tener la necesaria capacidad argumentativa y la suficiente mediación pedagógica para consolidar la postura revolucionaria de nuestra militancia y para convencer (y no imponer) a ese pueblo opositor.
Si este perfil de nuestros candidatos lo acompañamos con una mayor eficiencia y pulcritud de nuestra gestión, colocaremos la gestión al servicio de la revolución porque como dijo nuestro gobernador Castro Soteldo, no venimos a gobernar, vinimos a transformar.

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