EL BUEN VIVIR: UNA CONCEPCI脫N INTEGRAL DEL DESARROLLO, LA DEMOCRACIA, LOS DERECHOS

El Buen Vivir: una concepci贸n integral del desarrollo, la democracia, los derechos
Por Isabel Rauber / ecoportal.net

Ponencia presentada en el “I Congreso Internacional Inventar la Democracia del Siglo XXI. Derechos Humanos, Cultura y Vivir Bien”, Caracas, 28 al 30 de mayo de 2015 Las reflexiones que aqu铆 comparto no se referencian ni se explican a partir de los paradigmas del pensamiento de izquierda predominante en el siglo XX.


Nutri茅ndose de ellos, las propuestas, conceptos y miradas que sostengo se inscriben en una concepci贸n que procura contribuir a una visi贸n actualizada del sistema mundo regido por el capital en tiempos de la globalizaci贸n de su hegemon铆a [globocolonizaci贸n, al decir de Frei Beto]. Y esto tiene que ver tanto con la cr铆tica anal铆tica del mundo en el presente, como con las reflexiones acerca de la posibilidad de superar el capitalismo en favor de la vida.

La crisis y decadencia global del capitalismo actual no responde a una casualidad, ni es consecuencia de “errores” o deficiencias en la aplicaci贸n del modelo neoliberal de funcionamiento del mercado: es lo que el neoliberalismo busc贸 y sembr贸; es lo que est谩 en su naturaleza, es la perversi贸n del sistema regido por la creciente e inagotable voracidad de las grandes corporaciones financieras, que se expresan a trav茅s de la banca mundial y marcan hoy la escalada de un nuevo saqueo para un nuevo ciclo de acumulaci贸n y colonizaci贸n del capital a escala planetaria. Depredador de la naturaleza y de los seres humanos, el capitalismo carece de posibilidades para resolver el problema que genera, por el contrario, solo puede agravarlo.

Las fuerzas para resistir la embestida del capital y su avasallante pensamiento 煤nico que pretende afirmar (imponer) que este es el 煤nico mundo posible, emergen de las resistencias, de las creaciones y construcciones alternativas de los pueblos. En sus pr谩cticas cotidianas ellos buscan y crean nuevos modos de producir y reproducir la vida, adelantando elementos de lo que un d铆a ser谩 –integralmente? una nueva civilizaci贸n, anclada en el buen vivir y convivir entre todos y todas, viviendo en comunidad en reencuentro con la naturaleza, en aras de hacer realidad –emancipaci贸n del mercado mediante?, la plenitud y felicidad colectiva e individual de la humanidad.

La expresi贸n Buen Vivir o Vivir Bien, propia de los pueblos originarios de Bolivia, Ecuador, Per煤... significa, en primer t茅rmino, “Vivir bien entre nosotros”. Propugna una convivencia comunitaria con interculturalidad y sin asimetr铆as de poder. Como afirm贸 Evo Morales: “No se puede Vivir Bien si los dem谩s viven mal”. Y esta expresi贸n condensa lo central del planteamiento solidario: Se trata de vivir como parte de la comunidad, con protecci贸n de ella y protegi茅ndola, en armon铆a con la naturaleza. “Vivir en equilibrio con lo que nos rodea” y tambi茅n “bien contigo y conmigo”; es diferente del ‘bienestar’ individualista promovido por el mercado, erigido de espaldas o en contra de “los dem谩s”, y separado de la naturaleza a la que considera su “objeto”.

El Buen Vivir incluye la afectividad, el reconocimiento y el prestigio social; se corresponde con una concepci贸n integral de la sociedad que articula desarrollo y democratizaci贸n, en la quedesarrollo y democraciase basan y proyectan una opci贸n civilizatoria en la que late con fuerza la posibilidad devida.

El Buen Vivir resume y proyecta principios claves para la construcci贸n de la nueva civilizaci贸n anclados en la solidaridad, el equilibrio y la complementariedad de las diferencias, el respeto de la naturaleza como fuente de identidad humana, que reubica a la vida como un don indivisible del ser en la naturaleza y la sociedad. No se trata de un compendio de dogmas que haya que seguir; no es un nuevo tipo de fundamentalismo, sino una fuente de energ铆a civilizatoria que tiene su eje en la vida, a ella se debe, la defiende y en torno a ella proyecta su desarrollo. Por ello, se trata de una propuesta abierta a la creatividad de las generaciones humanas.

Una concepci贸n integral del desarrollo, la democracia, los derechos…
El respeto a los derechos humanos y colectivos, el sentido de pertenencia, la seguridad, el respeto a las formas de organizaci贸n social y los derechos de las minor铆as y mayor铆as constituyen parte del n煤cleo central del Buen Vivir. Estas razones, entre otras, hacen del debate deldesarrollo un debate pol铆tico, social, cultural y 茅tico, adem谩s de econ贸mico, concepci贸n que -en nuestras tierras- se articula directamente con el debate de la pobreza y la riqueza, de la propiedad de los recursos energ茅ticos, del acceso a los servicios, del goce de los derechos, es decir, con la democracia. [1]

Atender a todos esos problemas, buscar soluciones estables para ellos, es apuntalar procesos de desarrollo que son, a la vez, de democratizaci贸n intercultural, y viceversa. Desarrollo, democracia, interculturalidad y descolonizaci贸n guardan en esta concepci贸n del mundo una relaci贸n directa biun铆voca, incompatible con la esquizofrenia capitalista que contrapone econom铆a y sociedad, sociedad y pol铆tica, humanidad y naturaleza, lo p煤blico y lo privado, lo macro y lo micro. Los viejos paradigmas sobre civilizaci贸n, desarrollo, bienestar y progreso social basados en el consumismo, el derroche y el uso abusivo de la naturaleza, se revelan hoy m谩s que nunca antes en su irracionalidad y resultan insostenibles.

La naturaleza en el centro de la vida
La concepci贸n mercantil-cuantitativa del desarrollo considera a la naturaleza como un objeto que la humanidad puede y debe conquistar, dominar y explotar en aras de su “bienestar”. El capitalismo transform贸 a la naturaleza en “objeto-mercanc铆a”, en un territorio que, mediante su loteo y apropiaci贸n privados, puede ser vendido, comprado, expropiado, saqueado, vaciado, bombardeado, enajenado, etc茅tera. Se consider贸 a la naturaleza como una especie de barril sin fondo y sin capacidad de reacci贸n hasta que dio claras muestras de lo contrario: el creciente agujero en la capa de ozono, los tsunamis y terremotos, el agotamiento de los recursos energ茅ticos, las sequ铆as o las inundaciones, las contaminaciones… han sido parte del lenguaje y el mensaje de la naturaleza.

Hoy est谩 claro (y se reconoce) que la biosfera no solo es fuente generadora de vida, de recursos energ茅ticos, sino tambi茅n reguladora del equilibrio global del sistema. Y esto coincide plenamente con lo que los pueblos andinos llaman, desde hace siglos, la Pachamama (Madre tierra, madre agua, madre selva). Desde esta perspectiva, la naturaleza no solo es vista como fuente de recursos y materias primas sino como responsable de importantes equilibrios indispensables para mantener el patrimonio de biodiversidad para las futuras generaciones.

En esta dimensi贸n ecol贸gica de la realidad, los seres humanos nos reconocemos como parte intr铆nseca e indivisible de la naturaleza. Tal es la perspectiva cosmo-c茅ntrica que posibilita pensar en el futuro humano con un sentido y concepci贸n diferentes del progreso y bienestar. Esto se resume en el Vivir Bien, raizalmente defensor-promotor de la humana en armon铆a con la naturaleza. En tal sentido, resulta claro que las cuestiones ecol贸gicas o referidas a la naturaleza no pueden ser analizadas de modo aislado, como tampoco lo relativo a pobreza, desarrollo, democracia… Es indispensable el enfoque integral sist茅mico (econom铆a, pol铆tica, cultura, modo de vida…) de la vida en las realidades sociales en cada momento.

Sacudirse las anteojeras culturales del pasado
Sacudirse las anteojeras culturales propias de otros tiempos y desarrollar las capacidades para hacer frente a las nuevas realidades, situaciones y problem谩ticas, resulta tambi茅n parte del coraz贸n de las transformaciones pol铆ticas de los procesos de democratizaci贸n y justicia social que se desarrollan en pa铆ses de Latinoam茅rica.

En este sentido, el problema central no se plantea –al decir de Laclau (2004)?, con los valores de la democracia liberal:Libertad, igualdad fraternidad, sino con el sistema de poder que redefine y limita en cada momento la operaci贸n de esos valores. Por eso, en tiempos de disputa de poder como ocurre hoy en los procesos de Venezuela, Bolivia, Ecuador… florecen las luchas de pueblos: en las comunas y consejos comunales, en las comunidades ind铆genas, de campesinos/as y en diversos sectores sociales interesados en participar plenamente en la democracia, es decir, ampli谩ndola, luchando para hacer extensivos los principios de igualdad y libertad en sus relaciones sociales, econ贸micas, culturales y pol铆ticas.

Se trata de unatransformaci贸n raizal de la democraciaque se propone profundizar-cambiar las herramientas que ella misma ofrece en aras de poner fin a las relaciones de poder instauradas por la democracia excluyente y elitista del capital, adentr谩ndose en procesos de construcci贸n ?desde abajo? de otra democracia, otro poder, otro Estado, otra relaci贸n Estado-sociedad-ciudadan铆a, otra hegemon铆a: la de los pueblos en defensa de la vida. Hay que estar atentos para evitar la trampa del paradigma neoliberal que considera a la democracia (y el Estado) como un 谩mbito abstracto, un terreno carente de conflictos, un espacio neutral de competencia de intereses.

La construcci贸n desde abajo de una nueva hegemon铆a, de un nuevo poder, de un nuevo Estado para el Buen Vivir y Convivir, requiere de un tipo de organizaci贸n y conducci贸n pol铆ticas raizalmente diferentes de las modalidades y los m茅todos de trabajo, de organizaci贸n y de gesti贸n, particularmente en el 谩mbito de lo p煤blico. Se trata de una l贸gica que busca articular y construir protagonismo y conciencia colectivos como sustrato del poder popular, basado en la solidaridad y el encuentro, en el reconocimiento y la aceptaci贸n de las diferencias sin pretender su eliminaci贸n, entendi茅ndolas como factores enriquecedores y no como “defecto”. Esta l贸gica no puede basarse en la antagonizaci贸n ?y exclusi贸n? de lo diferente, sino en la b煤squeda de espacios donde la diversidad sea cada vez m谩s naturalmente incorporada, propiciando el trabajo interarticulado, intercultural, de lo diverso.

Recuperar la dimensi贸n sist茅mica de la categor铆a “modo de producci贸n”
Los debates acerca del desarrollo, la democratizaci贸n, la participaci贸n ciudadana, la educaci贸n, la jurisprudencia, la ecolog铆a, etc., son parte de los actuales procesos de b煤squeda, creaci贸n y construcci贸n de alternativas civilizatorias (pr谩cticas y epistemol贸gicas) superadoras de la civilizaci贸n capitalista. En ellas destaca un nuevo principio rearticulador de la civilizaci贸n: laindivisible interrelaci贸n naturaleza-sociedad, parte de las claves para la defensa integral de la vida.

Este anclaje epistemol贸gico-cosmovisivo es fundamental, pues resume las bases conceptuales de partida para la creaci贸n deun nuevo modo de producci贸n y reproducci贸n de la vida social, es decir, de un nuevo modo de vida, anclado en la indivisibilidad de la vida humana y la naturaleza. En tal sentido, esta principio cosmovisivo constituye parte del nuevo horizonte civilizatorio. Marx lo descubri贸 al analizar la genealog铆a del capital y las claves sociales de su reproducci贸n:

El modo de producir los medios de vida de los hombres depende, ante todo de la naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y que hay que reproducir.

Este modo de producci贸n no debe considerarse solamente en el sentido de la reproducci贸n de la existencia f铆sica de los individuos. Es ya, m谩s bien, un determinado modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado modo de vida. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producci贸n, tanto conlo que producencomo con el modo dec贸mo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producci贸n. [2] [Engels, F. y Marx, C., 1976 (I): 16] (Cursivas de los autores. Negritas de IR)

En su cr铆tica al capitalismo Marx articul贸 producci贸n econ贸mica con reproducci贸n social y puso al descubierto que lascondiciones de producci贸n constituyen a la vez las de reproducci贸n. En tanto la reproducci贸n social forma parte de la reproducci贸n econ贸mica, garantiza ?en el capitalismo? la reiteraci贸n ampliada del sistema de clases sociales que le es propio, afianzando-profundizando en cada ciclo la condici贸n de vendibilidad de la mano de obra y tambi茅n de la naturaleza (transformada por el mercado en objeto, en materia prima, etc.), y ampliando la acci贸n material-espiritual de los mecanismos del mercado (hegemon铆a).

Vendibilidad y enajenaci贸n, claves de la hegemon铆a del capital
El capitalismo tard铆o gener贸 un sistema perverso anclado en la muerte. Siembra guerras interminables como mecanismo de dominaci贸n de estados?naciones transform谩ndolos en ingobernables. Paralelamente promueve como nunca antes el consumismo desenfrenado, la ansiedad por los objetos, la cosificaci贸n de la alegr铆a y la felicidad, la cosificaci贸n de la vida toda… Esto indica que el mercado capitalista ha logrado un alto poder de naturalizaci贸n de lo que fue originariamentecoacci贸n: la vendibilidad de los seres humanos en el mercado convertidos en “fuerza de trabajo”, en mercanc铆a. As铆, la humanidad fragmentada y enajenada, redujo su condici贸n de “ser humano” a la funci贸n de su vendibilidad. Por eso, para adentrase en los mecanismos de la hegemon铆a del capital, la categor铆a vendibilidad es clave.

Vendibilidad es la capacidad de transformar cualquier ente en objeto vendible. Y esta es la l贸gica del mercado: transformar todo lo existente en objetos vendibles, en mercanc铆as. Lo que no se puede comprar y vender no existe para el mercado, carece de sentido y, peor, no merece existir.

El concepto vendibilidad est谩 en la anal铆tica de las claves fundamentales de la estructuraci贸n del capital, y tiene un alto valor para los estudios actuales acerca de la l贸gica del dominio del capital en el mundo. El capital, defini贸 Marx, no es solamente una forma econ贸mica de existencia, abarca todas las esferas y las dimensiones de la vida social, colectiva e individual.

Ni el dinero ni la mercanc铆a son de por s铆 capital, como no lo son tampoco los medios de producci贸n ni los art铆culos de consumo. Necesitan convertirse en capital. Y para ello han de concurrir una serie de circunstancias concretas, que pueden resumirse as铆: han de enfrentarse y entrar en contacto dos clases, muy diversas deposeedores de mercanc铆as; de una parte, los propietarios de dinero, medios de producci贸n y art铆culos de consumo, deseosos de valorizar la suma de valor de su propiedad mediante la compra de fuerza ajena de trabajo; de otra parte, los obreros libres, vendedores de su propia fuerza de trabajo y, por tanto, de su trabajo. [Marx, 1973: 655 Cursivas del autor. Negritas m铆as.]

En el feudalismo el siervo en no pod铆a vender nada sin el consentimiento del se帽or, y el burgu茅s no pod铆a tampoco ejercer el comercio sin permiso del rey. El supremo ideal de entonces, era que cada quien pudiera enajenar libremente lo que le pertenec铆a, incluy茅ndose uno mismo en la oferta. Obviamente, primero hubo que crear –ex profeso-, las condiciones para esavendibilidad: la expulsi贸n de las tierras de los campesinos, la persecuci贸n y el castigo de la mendicidad, la obligatoriedad de emplearse (a cambio de monedas) o quedar expuesto a la muerte. As铆, la vendibilidad de la fuerza de trabajo fue de la mano con la disponibilidad del burgu茅s para contratar “libremente”. Todo regulado por el mercado: el hambre, la expulsi贸n de las tierras, la conversi贸n del esclavo en ciudadano “libre”, obligado por el terror a autoenajenarse en la mercanc铆a “fuerza de trabajo”, para venderse en el mercado de trabajo o morir. El modo de producci贸n cambiaba, de feudal a burgu茅s, pero no se modific贸 el car谩cter privado de los medios de producci贸n. As铆, resumidamente, vendibilidad, enajenaci贸n y autoenajenaci贸n del trabajo se anudan en un n煤cleo: el mercado capitalista. Tal la mistificaci贸n exaltada de la libertad del burgu茅s.

La identificaci贸n entre enajenaci贸n y cosificaci贸n (reificaci贸n), es parte del proceso de formaci贸n del mercado capitalista, el fundamento constituyente de la sociedad capitalista.

El centro del mecanismo de funcionamiento del capital radica en que los seres humanos son cosificados a trav茅s del mercado, es decir, convertidos en objetos, en cosas. Una vez convertidos en cosas, son vendibles, ¿d贸nde?, en el mercado. ¿En calidad de qu茅?, de fuerza de trabajo. Eso en primer lugar.

La vendibilidad no conoce de l铆mites ni barreras. A lo largo de siglos el mercado ha ido perfeccionando las condiciones para lacosificaci贸n humana y su vendibilidad: en la era de la globalizaci贸n del mercado capitalista todo es factible de ser vendido y de ser comprado. La transformaci贸n del sujeto en objeto que vive para el mercado, es parte del proceso de hegemon铆a global del capital. Tal la dimensi贸n destructiva y deshumanizadora de la civilizaci贸n del capital. Y tales las claves materiales, ideol贸gicas y culturales a tener en cuenta para buscar caminos para su superaci贸n a favor de la vida.

La disputa de la subjetividad
En el debate pol铆tico acerca de las alternativas de nuestra 茅poca, la disputa de la subjetividad es clave, pues se encamina a la construcci贸n de subjetividades ajenas a la hegemon铆a destructiva del mercado, es decir, subjetividades alterhegem贸nicas.

En el 谩mbito de la subjetividad est谩 la conciencia. La conciencia no es solamente lo conciente racional, es todo lo que hace que uno tenga una determinada concepci贸n del mundo y de su lugar en el mundo. Por eso abocarse a cambiar la subjetividadconstruida por el mercado capitalista no es “perder el tiempo” con necedades, ni confundir (nuevamente) subjetividad con “lo subjetivo”.

El debate de la subjetividad es ante todo la pelea contra la cosificaci贸n y vendibilidad de los sujetos, dando la batalla ideol贸gica y cultural para que los sectores populares descubran en sus realidades, en sus modos de vida, c贸mo el capital los va transformado cada vez m谩s en objetos que viven para el mercado, convenci茅ndolos de que la felicidad radica en el consumo.

En este sentido hay que volver a discutir la revoluci贸n, la re-construcci贸n del sujeto, la construcci贸n del poder popular en pos de la liberaci贸n.

La extensi贸n universal de la vendibilidad, o sea, la transformaci贸n de todas las cosas (y seres humanos) en mercanc铆as, implica la cosificaci贸n de las relaciones humanas. Por eso, seg煤n Marx, el mercado cosifica en relaciones mercantiles lo que ha construido a partir de las relaciones humanas enajenadas y cosificadas. La fragmentaci贸n del cuerpo social en individuos aislados que persiguen objetivos particulares entregados por la servidumbre de la necesidad ego铆sta, hace una virtud de ese ego铆smo en el culto de la vida privada (ego铆sta).

De ah铆 se deduce que si alguien trata de liberarse solamente de una cara de la oposici贸n, su soluci贸n resultar谩 ficticia y enajenada. Y esto, por supuesto, se aplica a ambas caras tomadas separadamente. La simple abolici贸n de lo ‘privado’ es tan artificial y enajenada como la ‘fragmentaci贸n’, ‘atomizaci贸n’, ‘privatizaci贸n’ de lo ‘p煤blico’. La absolutizaci贸n de cualquiera de los dos lados significa o que el hombre est谩 privado de su individualidad y convertido en un productor p煤blico abstracto, o que, privado de su sociabilidad, se transforma en un ‘consumidor privado’ igualmente abstracto. Ambos son ‘hombres mercanc铆a’, con la diferencia de que mientras uno define su propia esencia como ‘productor de mercanc铆as’, el otro encuentra su autoconfirmaci贸n en ser un ‘consumidor de mercanc铆as’ autocontenido. [M茅sz谩ros, 1978: 172-173]

La vendibilidad en realidad lo que esta expresado es c贸mo se produce la enajenaci贸n en el capitalismo, c贸mo se produce la transformaci贸n de los sujetos en objetos, como se produce el acto de cosificaci贸n, la conversi贸n de los seres humanos encosas para el mercado y del mercado. Porque el mercado, en tanto y en cuanto decide quien puede comer y quien no, se transforma en el determinante de la vida. Ese ha sido su objetivo, ese ha sido su logro, la clave de su hegemon铆a. Y hasta ah铆 hay que llegar en la anal铆tica cr铆tica en b煤squeda de caminos para la superaci贸n de la enajenaci贸n.

En tal sentido, el concepto vendibilidad resulta insoslayable para comprender el mundo en su integralidad objetivo-sujetiva; un planteamiento dial茅ctico materialista fundamental que ha sido pr谩cticamente ocultado o negado por el dogmatismo marxista mecanicista que, incapaz de aprehender la naturaleza dial茅ctica del movimiento social, pretendi贸 ser “cient铆fico” separando lo objetivo de lo subjetivo. As铆, su “ciencia social” construy贸 realidades enfrentadas: una “realidad objetiva”, y una “realidad subjetiva”, como si fueran mundos diferentes, paralelos. En virtud de ello consider贸 ?y aun considera?, que en la sociedad existen –separadamente-, “condiciones objetivas”, y “condiciones subjetivas”. Existe una abrumadora literatura marxista del siglo XX, donde pueden leerse tesis acerca de la existencia de “condiciones objetivas maduras” enfrentadas a “condiciones subjetivas inmaduras” o rezagadas a las que, para resumir, se identific贸 como “factor subjetivo” o el estado de la “conciencia” social. El peor desenlace de ese presupuesto marxista-kantiano, ocurri贸 cuando las autoproclamadas vanguardias pol铆ticas consideraron que ellas eran las 煤nicas que ten铆an conciencia plena (verdadera) de las condiciones objetivas, diferenci谩ndose de los trabajadores y el pueblo todo, a qui茅nes consideraron “enajenados” por el capitalismo y, por tanto, “retrasados” en el desarrollo de su conciencia.

Superar la civilizaci贸n del capital, implica cambiar su modo de pro...
La superaci贸n de la civilizaci贸n signada por el capital implica cambiar la ra铆z de su vertiente existencial: su modo de producci贸n y reproducci贸n de la vida social y de interrelaci贸n con la naturaleza. No habr谩 nueva civilizaci贸n, ni liberaci贸n, ni vida posible, si los cambios se limitan a sustituir a los patrones de los centros del poder de mando del capital, pero dejan intactos sus mecanismos de funcionamiento, que son los de su producci贸n y reproducci贸n.

Esta hip贸tesis perfila uno de los grandes desaf铆os culturales, econ贸micos, pol铆ticos y sociales del proceso de sustituci贸n-superaci贸n del capitalismo:transformar de ra铆z el modo de producci贸necon贸mico-social. Y esto conlleva un proceso hist贸rico-cultural de creaci贸n-aprendizaje de la humanidad, orientada en su quehacer hacia un nuevo horizonte hist贸rico, anclado en los principios del buen vivir y convivir entre nosotros y con la naturaleza. No es equiparable, por tanto, con proyectos coyunturales que, por ejemplo, se proponen cambiar la “matriz productiva”. A pesar de las buenas intenciones, estos cambios apuntalan la modernizaci贸n del modo de producci贸n capitalista.

Hacerse cargo de este desaf铆o hist贸rico-cultural implica apostar a desarrollar integralmente, desde abajo, la capacidad econ贸mica productiva-reproductiva de los pueblos, 煤nicos capaces de buscar, crear y construir un metabolismo social superador al actualmente conocido, inspirado en los principios del buen vivir y convivir, es decir, que no est茅 sometido a la regulaci贸n de los mecanismos del mercado.

Pero como se帽al贸 el Presidente Nicol谩s Maduro recientemente [3]: El proyecto socialista est谩 avanzado en lo pol铆tico, en lo social, pero rezagado en lo econ贸mico. Esto es: sujetado al mercado capitalista y su l贸gica de funcionamiento depredadora, jer谩rquica, subordinante y excluyente. Y ello constituye una de las mayores limitaciones y desaf铆os para el florecimiento de alternativas socialistas renovadas.

Encarar con fuerza la b煤squeda y construcci贸n de alternativas para un nuevo modo de producci贸n y reproducci贸n, fundamento para un modo de vida superador del impuesto por el capitalismo, se torna pues entre las primeras tareas pol铆ticas y culturales del proyecto civilizatorio socialista de emancipaci贸n. Y en Latinoam茅rica, constituye una de las vertientes del debate te贸rico pr谩ctico que hoy llevan a delante los pueblos, en sus comunas y comunidades, en sus campos, en sus barrios, en las universidades…

Vivimos un tiempo de b煤squeda, creaci贸n y alumbramiento de lo nuevo. Esto habla de un tiempo de transici贸n, transici贸n que caracteriza a los actuales procesos revolucionarios descolonizadores que tienen lugar en tierras de Nuestra Am茅rica.

El cambio cultural (social, econ贸mico, pol铆tico) est谩 en curso. Con el protagonismo de sectores hist贸ricamente discriminados y marginados, hoy (auto)reivindicados como ciudadanos de pleno derecho, va surgiendo ?desde las pr谩cticas?, una nueva mentalidad, un nuevo mundo.

No hay garant铆as de 茅xito, pero est谩 claro que la esperanza late en la terquedad de los pueblos que sin doblegarse se atreven a crear lo nuevo y a experimentar los sinuosos –y no pocas veces dolorosos?, caminos de su b煤squeda.

La centralidad de los/as sujetos/as
La transformaci贸n social supone –como todo lo social? un caminar abierto, lleno de incertidumbres y obst谩culos, pero tiene una trinchera clave para avanzar en aras de la nueva civilizaci贸n: la (auto)construcci贸n permanente del sujeto pol铆tico revolucionario colectivo.

Si de superaci贸n raizal del poder?saber colonial se trata, toda construcci贸n?apropiaci贸n de poder por parte de sectores populares est谩 mediada por la destrucci贸n/superaci贸n del viejo poder?saber colonial del capital y sus tent谩culos hegem贸nicos, simult谩neamente con la construcci贸n de un poder nuevo, popular, raizalmente diferente, revolucionario, descolonizado e intercultural. Esto abre cauces a procesos de empoderamiento colectivos (y a la vez particularizados) de los actores sociopol铆ticos.

La transformaci贸n de las relaciones hegem贸nicas preexistentes y la construcci贸n de la nueva hegemon铆a popular revolucionaria, resulta clave. Esto es as铆 porque en la disputa anticolonial se produce una interpenetraci贸n dial茅ctica constante entre poder preexistente, poder apropiado y nuevo poder propio construido. En ese sentido afirmo que se toma lo que se construye. Porque no se trata de “tomar el poder” que existe, sino de ocuparlo temporalmente para transformarlo desde la ra铆z. En esto radica, precisamente, uno de los grandes desaf铆os de los actuales gobiernos que impulsan procesos democr谩tico?revolucionarios en Latinoam茅rica.

La interdial茅ctica poder propio construido??poder apropiado es liberadora y abona el camino de liberaci贸n si es resultante y s铆ntesis del empoderamiento pleno (multifac茅tico) y protag贸nico de los actores sociales y pol铆ticos que lo construyen. Implica la conformaci贸n de un complejo proceso colectivo social, cultural, ideol贸gico y pol铆tico, articulado y orientado a la superaci贸n del sistema colonial del capital y sus instituciones, sobre la base de una (nueva) 茅tica y una (nueva) l贸gica del metabolismo social construida desde abajo por los diversos actores articulados en cada momento acorde con las tareas y demandas sobre la base de la descolonizaci贸n e interculturalidad que tambi茅n –como el proceso revolucionario transformador?, ir谩n desarroll谩ndose hist贸ricamente.

Esto es as铆 porque la ideolog铆a del cambio ?como sus definiciones estrat茅gicas?, son parte del proceso social vivo, de sus din谩micas y contradicciones. No es un dogma establecido desde fuera de las luchas de los pueblos por la vanguardia de alg煤n partido de izquierda, que “los dem谩s” solo tendr铆an que “asimilar”.

La ideolog铆a, que es parte de la conciencia pol铆tica, se forja y crece en los procesos de resistencia, lucha y construcci贸n de alternativas por parte de los sujetos. Las definiciones, como los rumbos y objetivos estrat茅gicos, las van construyendo (y modificando) los sujetos a partir de sus modos de vida y sus experiencias de lucha y sobrevivencia, que son diversos en cada sociedad, en cada comunidad.

En el tiempo pol铆tico abierto por los gobiernos populares el debate estrat茅gico est谩 abierto. Y se manifiesta particularmente en las luchas pol铆tico-sociales protagonizadas por los sujetos del cambio, que se organizan y construyen alternativas buscando avanzar en las definiciones, la implementaci贸n, el perfeccionamiento o la profundizaci贸n raizal de los cambios logrados en de cada proceso. Esto, a la vez que van construyendo simult谩neamente caminos que cuestionan integralmente el actual sistema?mundo y lo van redise帽ando determinados a ir “m谩s all谩 del dominio del capital” [M茅sz谩ros].

En este empe帽o, resulta central articular los procesos de construcci贸n de poder popular desde abajo con los procesos pol铆tico?pedag贸gicos contenidos en las pr谩cticas cotidianas de los sujetos en sus territorios. Ellas son democratizadoras y descolonizadoras y constituyen un pilar fundamental de la formaci贸n/fortalecimiento de la fuerza social y pol铆tica de liberaci贸n.

Son las pedagog铆as de la esperanza. Aquellas con que los sujetos oprimidos transforman d铆a a d铆a sus realidades de exclusi贸n y discriminaci贸n, abonando al proceso colectivo de construcci贸n de los intersticios interculturales claves para transformar la sociedad actual, creando y adelantando en sus pr谩cticas elementos de la nueva civilizaci贸n, fortaleciendo lazos solidarios, relaciones de equidad entre etnias, g茅neros y clases diversos en b煤squeda de su equiparaci贸n en el 煤nico calificativo universalmente pleno: el “g茅nero humano”.

En tal sentido, pedagog铆as de la esperanza son todas aquellas que alimentan y cultivan la conciencia y creatividad colectivas, las que se construyen y fortalecen a partir de la confianza en la vitalidad epistemol贸gica, pol铆tica y cultural de los pueblos, con voluntad y fe en que es posible cambiar el mundo abri茅ndolo a la justicia, la equidad, la convivencia solidaria en diversidad, la complementariedad, la armon铆a, la paz y la felicidad.

Lo central, el nudo gordiano de la nueva civilizaci贸n y la vitalidad y proyecci贸n estrat茅gica que puedan alcanzar las luchas y creaciones colectivas en el presente, reside en los hombres y las mujeres del pueblo. Ellos resisten los embates del capital y van creando lo nuevo. Y haciendo realidad los cambios se autoconstituyen sujetos de su historia.

En revoluci贸n, los pueblos construyen su democracia cotidianamente, la democracia del pan, de la vivienda, del trabajo, de la educaci贸n y la cultura, de la igualdad, de la justicia, de la solidaridad y el reencuentro con la naturaleza, en resumen, del Buen Vivir.

Notas:

[1] “La clave del desarrollo radica en suprimir la estructura de dominaci贸n cultural y de discriminaci贸n racial vigente e instituir una pr谩ctica de di谩logo, cooperaci贸n, complementaci贸n, reciprocidad y entendimiento. De esta manera el crecimiento econ贸mico se concibe como el proceso de consolidaci贸n, fortalecimiento e interacci贸n de identidades, como la articulaci贸n de redes de intercambio e interculturalidad.” PND (2006: 16).

[2] N贸tese que el concepto producci贸n no se refiere a lo estrictamente econ贸mico, sino a todas las interrelaciones de la vida social y espiritual de los seres humanos entre s铆 y con la naturaleza. 

 - Laclau, Ernesto y Mouffe, Chantal. 2004. Hegemon铆a y estrategia socialista. Hacia una radicalizaci贸n de la democracia. Fondo de Cultura Econ贸mica. Buenos Aires.

? Maduro, Nicol谩s. Entrevista con Tarik Al铆, 24 de julio de 2014.  http://multimedia.telesurtv.net/web/telesur/#  !en/video/special-interview-with-president-nicolas-maduro

? Marx, Carlos. 1973. El Capital. Ciencias Sociales. La Habana.

? M茅sz谩ros Istv谩n. 2001. M谩s all谩 del capital. Vadell. Caracas.

-------------------------1978. La teor铆a de la enajenaci贸n en Marx. Era. M茅xico

? Plan Nacional de Desarrollo (PND). 2006. Ministerio de Planificaci贸n. La Paz.

? Rauber, Isabel. 1994. Construyendo poder desde abajo. Cipros, Santo Domingo.

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-----------------------2012. Revoluciones desde abajo. Continente-Pe帽a Lillo. Buenos Aires.

Fuente: http://educacionyeconomiasocial.ning.com/forum/topics/isabel-rauber-el-buen-vivir-una-concepci-n-integral-del 
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